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Macri, la vacuna yanqui y el intento por subirse al ring electoral


12 de mayo de 2021

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En su desesperado intento para subirse al ring dentro de su partido -donde hoy junta más rechazos que aplausos- Macri logró su cometido: que hablen de él tras su discutida vacunación en EEUU.

Por Esteban Raies

 

Cuando Mauricio Macri supo por varios sondeos de opinión pública que su imagen causa un fuerte rechazo sobre todo en el Conurbano bonaerense, donde se desarrolla la madre de todas las batallas electorales, emprendió una tarea en la cual no tiene nada que perder: se propuso subirse al ring a pesar de los golpes, mirando las elecciones primarias que seguramente tendrán lugar el 14 de septiembre.

Las argucias de Macri carecen de ingenio pero no de efectividad. Aprovechó su viaje a Estados Unidos para aplicarse la vacuna contra el Covid-19 que dijo no iba a aplicarse hasta tanto no estuviese vacunado el último trabajador argentino esencial. Un paso de comedia más de quien, se sabe, no es especialista en cumplir sus promesas.

No se trató de que alguien lo espiara justo cuando entró en bermudas a una farmacia para que le pincharan el brazo con la vacuna mono dosis. El ex mandatario nacional eligió comunicar la novedad por sí mismo. Sabía que su vieja estrategia de mostrarse torpe y contradictorio iba a dar sus frutos en medio de una pelea interna para exhibirse como cabeza de una fuerza que hacia adentro carece de un candidato para llevar adelante una lista y poder traccionar desde allí los votos necesarios para ganar una elección.

Hasta Julio Cobos le pegó. "No lo tendría que haber hecho", dijo. Y remató: "Cuando uno está en política y dice una cosa, hay que sostenerla".

Miguel Ángel Pichetto, su ex compañero de fórmula en la derrota de 2019, salió a recoger el guante tras un lunes en el cual Macri logró su primer cometido: que no se olviden de él a cuatro meses de las PASO, antes de la cual deberá librar su otra batalla interna contra Horacio Rodríguez Larreta y su tropa.

Para el Jefe de Gobierno porteño es fundamental esta elección porque la piensa sustancial en su próximo paso: su objetivo presidencial. Por lo pronto, Larreta tiene bastante revuelo adentro de su gestión. Aprovecha la pelea con el gobierno nacional para sumar algunos puntos, pero no descuida el frente interno ni las deudas que deberá pagar por las alianzas tejidas dentro de la Legislatura porteña.

Por su parte, el ex peronista Miguel Ángel Pichetto también ratificó una estrategia sin variantes para las elecciones: la polarización. Ni tercera vía ni posiciones blandas porque, dijo Pichetto en una nota radial, la franja del medio “representa apenas el 5 por ciento de la población”. La avenica del medio no era tan ancha como parecía.

Obviamente, Patricia Bullrich -que de paso volvió a decir que quería ser presidenta- defendió la vacunación de su jefe político. La ex Carolina Serrano en Montoneros se maneja con comodidad en el extremo, desde donde es capaz de construir un discurso para sus seguidores, con todos los rechazos que eso implica.  

Fue tan buena la jugada de Macri para saltar a la escena que el Gobierno nacional salió a responderle a través del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, quien echó mano a la ironía: "Pensé que las promesas que incumplía eran porque estaba en gestión, pero evidentemente sigue incumpliendo su palabra aún fuera de la gestión pública y de la presidencia", disparó Cafiero sobre Macri.

Otro de los sondeados, el ministro de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, Fernán González Bernaldo de Quirós, se refirió a Macri sin dar nombres. Dijo que “toda persona que se vacune sin tomar las vacunas que tenemos" disponibles en el país implica "una vacuna que nosotros no tenemos que aplicar”, al referirse a la vacunación de argentinos contra el coronavirus en el exterior.

Durante la conferencia de prensa diaria que brinda para informar acerca de la situación epidemiológica en la Ciudad, Quirós evitó referirse específicamente a la vacuna que se aplicó en Miami el ex presidente Mauricio Macri, aunque afirmó que “las personas que se vacunaron en el extranjero no están en los grupos de riesgo que estamos vacunando”.
“Macri no vuelve a escena. Nunca se fue. Sabemos que va a estar en la lista. Queremos ver si le da para encabezarla o el partido necesita otro candidato y a él apoyando desde otro lugar”, le dijo a este cronista un armador del PRO en el Conurbano, donde la imagen del ex presidente de Boca Juniors está por el piso.

“Ya fue un ancla en 2019 y ahora también va a restar”, dicen desde una intendencia PRO que apeló a despegarse de Mauricio para dar vuelta la elección y lo logró. 

No hay que dejar de lado a María Eugenia Vidal, quien a pesar de su gira mediática de semanas anteriores no logra instalarse tras su apabullante derrota electoral ante Axel Kicillof en 2019, ni logra sumar más allá del cerco de su fuerza. Con su gestión en la Provincia como medida, Vidal intenta limpiarse con un libro, pero no logra levantar vuelo en ninguna encuesta. “Está muy difícil la cosa en la Provincia”, dicen desde su entorno cercano para marcar la hoy imposible empresa de triunfar. 

Esa cuestión la comparten todos: Macri y Bullrich son quienes menos suman por afuera del núcleo duro, Larreta tiene alguna encuesta para mostrarse más efectivo en la Provincia, pero no logra prender en las preferencias como para imponerse a sangre y fuego en la interna amarilla. Otros nombres que giran: Cristian Ritondo, Diego Kravetz –también con libro propio derivado de su gestión de la Seguridad en Lanús- y alguno que surja desde el armado de Diego Santilli en el Conurbano, con los peronistas desengañados y poco más, sin ninguna figura que sume por encima de lo interno, ofrecen un panorama de lucha puertas adentro del PRO.

Mientras eso ocurre, Macri apela a viejos modos para levantar cabeza en la escena y tratar de subirse a un ring donde a pesar de saberse golpeado cree que todavía tiene resto para dar un golpe de suerte. 
 

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