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Cómo piensan la ciudad de New York post pandemia


06 de julio de 2020

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Nuevas normas en el diseño para garantizar la salud en veredas, parques y plazas y la vuelta de las actividades económicas.

New York tuvo tres meses de cuarentena estricta y de a poco va conociendo la “nueva normalidad” del mundo que viene después del coronavirus. Niños y niñas vuelven a las plazas mientras trabajadores ocupan las veredas y calles que hasta hace poco estaban vacías.

La pandemia creó nuevos desafíos para los espacios públicos pensados para ser compartidos y son claves en ciudades como New York, donde el aglomeramiento lleva a las personas a juntarse. Las autoridades newyorkinas se vieron obligadas a expandir sus espacios públicos que funcionan como “jardines” para aquellos ciudadanos que viven en los pequeños departamentos de la ciudad, como los nuevo monoambientes porteños de 23m2.

Los casos de Texas, Florida y Arizona sirven como ejemplo para NY. Las ciudades que reabrieron sus actividades normales anticipadamente, ahora sufren los rebrotes del coronavirus y debieron dar marcha atrás con la liberación de circulación en playas, shoppings y espacios públicos o la reapertura de bares y restaurantes.

New York comenzó su reapertura oficialmente el 8 de junio, sin embargo antes de esa fecha las calles ya comenzaban a verse ocupadas por las protestas ante el asesinato de George Floyd por parte de un agente policial en Minneapolis.  El cansancio social de la cuarentena también se veía en parte de la población que rechazaba el uso de barbijo (incluso el propio presidente Donald Trump), se juntaba cerca de los bares o directamente rompía las cadenas que cerraban los accesos a los parques públicos.

La reapertura de oficinas y bares con servicio en la calle implicaron un nuevo desafío para el control por parte de las autoridades. Mientras tanto el alcalde Bill de Blasio presentó un plan para que restaurantes ocupen las veredas, estacionamientos y plazas para reactivar el sector gastronómico. Fueron más de 6 mil los restuarantes que se anotaron para ser habilitados, la mitad en Manhattan. Los comerciantes sostienen que la medida no cubre la pérdida por no usar las instalaciones normalmente, pero así pueden sostener al 50% de los empleados.

En el barrio Little Italy (Pequeña Italia) están pensando en convertir la Avenida Arthur en una clásica plaza italiana durante las noches para que los restaurantes la ocupen con sus mesas pero manteniendo espacio libre para el tránsito de vehículos de emergencia.

La solidaridad con los comerciantes se hizo presente en Queens, donde muchos vecinos cedieron sus espacios de estacionamiento privado a bares y restaurantes para que puedan atender allí.

Ante la pandemia, NY convirtió 70 de los 9.600 kilómetros de sus calles en paseos peatonales o bicisendas y el alcalde anunció que se convertirán cerca 40 km más.

El Uper East Side es un coqueto barrio de Manhattan que limita con el Central Park de un lado y con el Río Este del otro y se caracteriza por sus veredas angostas. Esta realidad que también viven gran cantidad de porteños en sus barrios, llevó a los propios vecinos a señalizar las veredas para que los peatones circulen en un solo sentido. Sin embargo, la idea fue rechazada por las autoridades locales por considerarla “impráctica” ya que hacía que la gente debiera cruzar varias veces las calles.

En algunas plazas de la ciudad se quitaron bancos y mesas, para evitar que la gente se reúna en esos puntos. En Brodway, por ejemplo, apenas un tercio de las bancas están disponibles y pueden verse las marcas para mantener los dos metros de distancia en las puertas de los comercios donde la gente hace fila.

La zona del Times Square la transitan cerca de medio millón de personas por día, hoy la escalera roja en la que cientos de personas se sientan a descansar o tomarse una foto está vallada por tiempo indeterminado. Además de carteles pidiendo que se mantenga la distancia social, hay uno que intenta poner algo de humor a la difícil situación: “El Fantasma de la Ópera, popularizando las máscaras desde 1986.”

En Central Park, un predio de más de 60 mil metros cuadrados (más de tres Plazas de Mayo), la policía evitará que ingrese más gente cuando comience a poblarse. Otra plaza famosa, Domino Park, tiene círculos de 2,5 metros de diámetro y los guardaparques hacen que las personas permanezcan dentro de “su círculo.”

En Bryant Park, otro de los famosos puntos de encuentro de New York, se impuso el límite de tres personas por baño público y los clásicos bebederos de agua hoy son utilizados para lavarse las manos. Hasta se reinventó el ajedrez, pidiendo que haya un jugador por mesa y cante el movimiento a su rival en la mesa de al lado. Cuando vuelvan las calesitas, los niños tendrán que dejar un caballo libre entre cada uno.

Transporte, espacio público, gastronomía y costumbres sociales. Lentamente las principales ciudades se adaptan al nuevo estilo de vida tras la pandemia.

Texto realizado en base al artículo publicado en New York Times: Public Spaces Weren’t Designed for Pandemics. N.Y.C. Is Trying to Adapt.

Winnie Hu es una periodista especializada en temas de transporte e infraestructura. Trabaja en el New York Times desde 1999. @WinnHu

Matthew Haag cubre temas inmobiliarios y políticos en New York. @matthewhaag

 

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